Empezar un negocio con un amigo: 4 cosas a tener en cuenta

La pregunta definitiva: ¿Podríais tú y tu amigo formar el dúo empresarial perfecto? La respuesta puede ser más complicada de lo que crees. Te encanta pasar tiempo con tu amigo y la idea de ser empresarios juntos. ¿Por qué no cumplir vuestros sueños juntos? Empresas como Airbnb y Ben & Jerry’s han tenido éxito en este ámbito: todas ellas empezaron a partir de una amistad.

Pero hay mucho más que hacer para iniciar un negocio con un amigo. Es posible que se conviertan en grandes socios de negocios, o podría desear haber emprendido su empresa en solitario. Antes de tomar cualquier decisión financiera, analiza los pros y los contras y hazte preguntas difíciles. Por ejemplo, ¿invertiréis a partes iguales? ¿Quién asumirá qué tareas y responsabilidades? Analiza las preguntas fáciles y difíciles para ver dónde está tu amistad empresarial.

Preguntas que hay que hacer antes de emprender un negocio con un amigo

Antes de poner en marcha tu plan de negocio, haz las preguntas difíciles. Pueden ser difíciles de hacer y responder, pero podrían salvar su amistad de una relación de negocios que se estropee.

Pregunta 1: ¿Comparten los mismos valores?

Dependiendo de la etapa de tu vida y de tus objetivos, tus valores podrían diferir mucho de los de tu posible socio comercial. Es posible que usted aprecie un estilo de vida relajado que le dé la libertad financiera para hacer lo que le gusta, mientras que otros pueden valorar un estilo de vida acelerado, lleno de actividades y largas jornadas de trabajo. Las diferencias de valores podrían provocar tensiones en su relación de negocios.

Pregúntese: ¿Tienen tú y tu potencial amigo empresario los mismos valores? Si es así, ¡genial! Si no es así, ten en cuenta vuestras diferencias y si merece la pena trabajar en ellas.

Pregunta 2: ¿Comparten el mismo objetivo empresarial?

Para asegurarte de que estáis en la misma onda, programa una sesión de brainstorming con tu amigo. Trazad vuestros objetivos de un mes, seis meses, un año y cinco años para vuestra empresa. ¿Tu objetivo es conseguir una determinada cantidad de ingresos? ¿Contratar un determinado número de empleados a tiempo completo? ¿O llevar tu idea de negocio a nivel mundial?

Si tienes las mismas intenciones, pasa a la tercera pregunta. Si alguno de sus objetivos es distinto, puede haber problemas en el paraíso. Compruebe si puede resolver sus diferencias antes de invertir su tiempo y dinero.

Pregunta 3: ¿Se complementan vuestras habilidades?

Por ejemplo, puede que a ti se te dé bien la gestión del tiempo mientras que a tu amigo se le dan mejor las ventas. En el caso de las habilidades que os faltan a los dos, pensad en cómo vais a suplir esas carencias. Si el plan de tu empresa y la de tu amigo tiene un presupuesto para contratar a trabajadores autónomos, o uno de vosotros tiene la dedicación para aprender algo nuevo, esto puede no ser una preocupación. Sea como sea, sobre todo si estáis poniendo en marcha vuestra idea de negocio, es esencial que lo habléis.

Si no se complementan las habilidades necesarias del otro, ¿quién dará un paso adelante y las aprenderá?

Pregunta 4: ¿Coinciden tus hábitos profesionales y de vida?

Dependiendo de tus objetivos empresariales, ésta podría ser una pregunta decisiva para una asociación profesional. Por ejemplo, un amigo puede ser una persona madrugadora mientras que el otro es un búho nocturno. Uno puede encargarse de las reuniones matutinas y los correos electrónicos, mientras que el otro es responsable del desarrollo de la página web por la noche y del servicio de atención al cliente.

Si los hábitos de vida de uno de los amigos no se adaptan a los del otro, quizá sea mejor optar por otras oportunidades de negocio. Aunque emprender un negocio podría ajustar tus hábitos, es fácil volver a caer en los antiguos de vez en cuando.